20 de abril de 2017

La Palma en pocos días (fotos y texto)



12/04/2017

En el barco el tiempo camina como una tortuguita coja; se desliza lento lento. No es lo mío viajar en este medio; ni con dos biodraminas logro estabilidad. Las compré sin cafeína para dormir, sabiendo que no podría leer; pero no me ha venido el sueño, con los ojos cerrados solo he logrado ver figuras deformadas y corregir mentalmente la escena principal de mi último relato. No me va a servir; cuando me ponga a reformarla no recordaré lo que he pensado.
Solo he podido ver fotografías en 500px, en los ratos que he abierto los ojos y sacado la tableta.
Desde donde estamos (mi marido y mi hijo me acompañan) se oye al fondo ruidos de niños jugando. Me llega también algunas palabras de una conversación sobre la belleza de cada isla: algunos tópicos se dicen.
A las doce y media de la noche llegamos al apartamento rural, en El  Paso.

13/04/2017

Por la mañana, subimos  al bosque de los Tilos. Tenía agrandada en mi cabeza la cascada que hay en el interior del barranco. Hay dos; una a lo alto del desfiladero y otra a ocho metros del suelo. No me pareció esta vez tan espectacular, aunque reconozco que el lugar es bonito, húmedo, verde y tortuoso (hay zonas en las que se complica el caminar). Mi hijo y mi marido se adentraron cuesta arriba pero yo me quedé sacando fotos. No me vi con fuerzas para ayudarme de una pértiga y salvar los obstáculos que se apreciaban.


Por la tarde, después de un opíparo almuerzo en el Bodegón Tamanca, paseo por Puerto Naos. Al atardecer el cielo se pintó de colores, pero no encontré la foto. Había gente preparando sus parapentes, y familia con niños en estampa sosegada. La piscina me resultó peculiar porque casi parecía, por su frialdad, de recinto hospitalario.

14/04/2017

En Fuencaliente, en el extremo sur de la isla, es de visita obligada las salinas, los dos faros y para los amantes del buen comer, el restaurante que hay allí, El jardín de la sal. Es de cocina que aspira a ser creativa (o de autor, como se dice ahora), sin embargo, te puedes encontrar alguna pareja, que desoyendo los sueños del chef,  se pide un plato de espaguetis acompañados de una coca cola. Espero que una vez estos jóvenes alcancen la madurez logren más sapiencia gastronómica para mayor gloria de los cocineros reputados.




A las seis llegamos a la Cumbrecita, en lo alto de la Caldera de Taburiente. Estas imágenes pertenecen a la ruta circular, de muy pocos kilómetros, que realizamos. Nos acompañó el buen tiempo, por desgracia, porque creo que este lugar, entre brumas o nubes tormentosas, hubiera ofrecido una estampa más interesante.



15/04/2017



Sentí interés por una pequeña plaza, que leí que recordaba al Parque Güell, de Barcelona y quise verla. Bueno, es mucho más pequeña, imagino que a la medida de la isla. No obstante, posee su encanto.





Ese día almorzamos en el Chipi chipi (un lugar tradicional de la isla,al igual que los dos que he nombrado, junto con otro que se llama Las tres chimeneas). El cabrito asado, buenísimo. No saqué fotos de las comidas ni de los restaurantes; a veces es necesario descansar de la cámara, aunque mi capacidad para dejarme cosas detrás no descansó: tuvo que volver al día siguiente, antes de coger el barco, a por la rebeca que olvidé en la silla.
Antes, fotos. Enfrente de donde nos quedamos había una pequeña huerta de amapolas; no se salvaron de la fiebre fotográfica que me acucia.





La carretera al observatorio de El Roque de los Muchachos es de montaña, sinuosa y pendiente; nos desanimó. A cambio, una vuelta a la isla por el norte, desde Santa Cruz de la Palma hasta el Paso, pasando por San Andrés y Sauces y Garafía. Nos siguió la sinuosidad de las carreteras.




En San Andrés hay un rincón agradable, unas piscinas naturales (más o menos). No soy muy amiga de la playa, pero aprecio la estampa de felicidad que irradia la gente en estos sitios.





La fotografía superior es del agua de los charcos. Me gustan los colores y el punto abstracto que le da a la imagen.







16/04/2017

Antes de coger el barco a la una del mediodía un recorrido por Santa Cruz de la Palma. Es una pequeña ciudad con un avenida marítima y paralela a ella un par de calles peatonales, de adoquines. Dos rincones:

Por si acaso que alguien no conozca La Palma, informo un poco. Es una de las islas más occidentales, de aproximadamente 84.000 habitantes. La capital, Santa Cruz de la Palma, se sitúa en el este, y la población más importante, Los Llanos de Aridane en el oeste. Es un isla en la que, más o menos, de la mitad hacia el norte predomina un paisaje arbolado, montañoso, verde y húmedo (con lluvia horizontal); hacia el sur más seco, menos abrupto pero en ningún momento llano, más de color naranja, con lava negra solidificada. La foto siguiente es de una de las huertas que me encontré por el norte.

Hay un túnel, y como cosa curiosa, solo de ida a El Paso o Los Llanos (la vuelta es por una carretera curvilínea), que separa a la isla casi en dos climas, o estos días así me pareció. Antes del túnel de ida, nuboso y gris, sobre diecinueve grados; después del túnel, luminoso y azul, sobre los veinticuatro grados.

He leído por ahí que es de los lugares en los que se asciende a más altura en menos espacio recorrido. Es reserva de la biosfera, las playas son de arena negra y la última erupción volcánica fue en 1971. Supongo que habrá algún vuelo directo desde la península; desde Tenerife sí hay varios al día.
Se debe reservar alojamiento con tiempo porque no sobresale la isla en plazas hoteleras. La mayoría en la zona de los Cancajos, donde hay playa. Pero hay casas y apartamentos rurales en otros lugares que suelen estar muy bien (incluso con piscina) y los precios son prehistóricos; en torno a los 65 euros te puedes encontrar un acogedor apartamento de dos habitaciones con cocina, sala independiente, terraza, piscina y de recibimiento una botella de vino. La gasolina de 95 octanos a un euro (en Tenerife a noventa céntimos);  un café a 70 céntimos  y una comida con cuatro platos abundantes y sabrosos,  dos postres, café, un refresco y botella de vino a 50 euros. Demasiado barato todo en nuestras islas; no nos cotizamos adecuadamente. Nuestros precios, excepto la gasolina, parecen de Portugal.

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