Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Por Fuerteventura (fotos, casi nada más)

23 de marzo de 2017

Por Fuerteventura (fotos, casi nada más)

Estuve a principios de los noventa y no regresé más. En aquella ocasión el viento incesante hizo que termináramos por recluirnos en el apartamento. Esta vez gozamos de un tiempo más apacible y de unas cuantas buenas comidas. Recomiendo tres lugares, una cazuela de pescado en Jandía, cerca del faro; en el Cotillo, en cualquiera de los bares de pescado que hay por allí y en Corralejo, donde abunda una buena oferta de restaurantes.
Aquella vez estuve quince días; ahora, en Carnavales, cuatro. Casi fue suficiente.
Es una isla que tiene su belleza, si gusta la aridez y la playa. Confieso que yo me inclino más por otro paisaje, más verde y húmedo.
No voy a escribir una guía del lugar. Solo imágenes de esta tierra seca, y algo dura para vivir, y algunos comentarios del lugar.


En el municipio de la Oliva está La casa de los Coroneles, una mansión construida en la segunda mitad  del siglo XVII. Era la residencia oficial del coronelato, el poder que dominó militarmente la isla.  Desde 2006 el espacio de dedica a actividades culturales. Este lugar no me llamó la atención, sí, en cambio, las ruinas que había a sus alrededores, como ese resto de edificio que se veía al fondo y que es la primera imagen de esta entrada. 




Por cierto, todo plagado de ardillas y palomas. Si van por allí, y les gusta el buen café, en la Oliva hay una pequeña plaza, con un quiosco, donde lo sirven. En esto si ha mejorado Fuerteventura bastante respecto a décadas anteriores. Las fotos siguientes son  del mismo lugar.







Me gustaron las curvas leves de estas montaña. Esta son la vista, (en las imágenes siguientes), que se me ofrecía desde la casa rural donde nos quedamos, en el valle de Santa Inés. Cada día les saqué fotos a esas montañas, aprovechando luces distintas. El valle pertenece al municipio de Betacunria, aunque Antigua estaba a pocos kilómetros. Allí ibamos a comprar para desayunar y cenar. Tiene una plaza muy acogedora. 





En ruta al Cotillo, un precioso pueblo costero, en el norte de la isla, nos encontramos con unos cuantos molinos. El cielo estaba gris, y el contraste con la tierra amarillenta y el molino blanco, me gustó. Quise acercarme más al molino y sacarlo de cerca; no pude porque un par de perros merodeaban por allí y no cesaban de ladrar.


Esta montañas se extendían desde el mirador Morro Velosa. No son abruptas, ni de grandes altitudes, precisamente por ello la isla es poco lluviosa, porque estas, por su poca altura,  no retienen las masas de aire frío. En el mirador hay un bar; para nuestra desgracia era lunes (día de cierre). Una pena, pues hubiera sido un gustazo tomarse algo en aquel entorno.


Me gustan los detalles. Las plantas parecían que estaban atrapadas entre arañas gigantes.



Corralejo es uno de los municipios más importantes y se encuentra en el norte. Fuimos a verlo  por las dunas. Es un lugar turístico con una buena cantidad de restaurantes y comercios. Pero te puedes alejar y ver otras bellezas, si no te gusta el ambiente repetido que suele darse en estos lugares.


Llama la atención la amplia superficie de dunas. A diferencia de Maspalomas, no había nadie. 





Enfrente, las calas. Las rocas, el agua, la arena, el cielo. 



Playas de Corralejo al atardecer



  1. Las fotos finales corresponden a  Jandía, en la parte sur de la isla. Es un paisaje muy árido, pero algo de verde se pudo captar.