Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: ¿Una buena coartada? (Relato)

18 de mayo de 2016

¿Una buena coartada? (Relato)


Ya lo sé. Sé que debí inventarme otra excusa, o averiguar bien el funcionamiento del Facebook y los blogs antes de meterme en berenjenales y echar mano de estúpidas justificaciones. Si me las hubiera currado un poco más y controlado los detalles quizá ahora no estaría en la cárcel.
El día en que me  apresaron, acusado de ir a la casa de un colega a asestarle una ración de merecidas puñaladas, los guardias no se creían que estuviera dónde dije que me encontraba ni haciendo lo que declaré que hacía. Expuse mi pretexto con firmeza, pero debió de faltarme convicción. Necesito más experiencia, eso es indudable, pues se nota que la vez anterior no supuso suficiente rodaje. Como recomiendan en las escuelas, hay que practicar más y mejor.
A los polis que aporrearon mi puerta les endilgué una coartada que me pareció brillantísima: no los convencí. Y terminé con mi largo esqueleto, acusado de asesinato, durmiendo esa noche en un calabozo maloliente. Todo por culpa de una bloguera, cuyo apodo es Querubines Herejes.
Esa misma  mañana la policía entró en mi vivienda, sin saludar, casi con las esposas en la mano, y con cara de perros furibundos, como si no me hubiese cargado solo al pelmazo de Felipín sino a todos los niños del colegio del enfrente; ni que fuese para tanto. 
Los guardias no quieren reconocer que hay desapariciones merecidísimas. No lo expresan de cara al público, pero entre ellos no se engañan. Por muchas razones que me amparen, no se atreverían a decir en voz alta, si las supieran, que yo acumulaba las suficientes para perpetrar no una sino infinitas acciones contra Felipín (o Fipe, con ese diminutivo deseaba que lo nombraran, porque era más resolutivo, aseguraba el muy subnormal). El hecho de que me tuviera hasta los mismísimos, y anduviese clamando a Dios, a la virgen, y sobre todo a mí, que lo desapareciera materialmente del mundo les sería irrelevante. Claro, cómo no, si no eran ellos quienes se sufrían al pajarraco, ni soportaban sus bromas de mal gusto delante de los demás. Aún recuerdo la jarra de agüita amarilla que me ofreció en la casa de Ana: “Aquí tienes tu cerveza, machote” y todavía me resuenan en los oídos las risotadas cuando me eché el primer sorbo. Tampoco comprenderían el coraje acumulado, que  hervía y reflotaba al verle la jeta, por las chicas que me levantaba al final de la noche, el muy mamón; y qué podrían decir del trabajo que me birló hace un año, adelantándose a la entrevista. Sin embargo, la culpa era mía, porque le soplé la oferta que me habían propuesto, es decir, por gilipollas; si es que ya me lo aconsejaba la yaya de niño: “Espabílate, hijo, si no te tomarán el pelo al derecho, al revés, y a tu sombra completa,  y eso que es larga”.
En realidad, no había matado a nadie, solo limpiado el mundo de un ser molesto, como si de una cucaracha se tratara. Se debe matizar el lenguaje, eh, no se puede incluir bajo la misma etiqueta a sucesos de distinta índole. Eso es simplista y tal error es propio de individuos con mente limitada, de escasas luces. Es sabido, y perdonen que active mi vena reflexiva e intelectual, que no todas las vidas valen lo mismo, por mucho que la propaganda blandengue o los anuncios de Navidad así lo publiciten. Así, de inmediato, la mía vale más que la de nadie, luego van descendiendo en orden de proximidad afectiva y local; primero, las de los allegados familiares, si se portan bien, no planean putadas o prestan dinero cuando uno está en apuros; luego, las de los amigos enrollados o, incluso, hasta las de los contactos casuales y placenteros; por último, las de las personas en razón de cercanía geográfica. ¿Se pueden tasar igual las vidas de los vecinos o de los compañeros de trabajo que las de un barrio de Katmandú? Qué va, ni  para mí, ni para nadie y menos para aquellos guardias. No obstante, todo hay que decirlo, a algunos de los vecinos y compañeros también les haría yo un repasito.
El caso es que sobraban motivos para querer depurar el aire que respiraba y, como no podía más, pensé que había llegado el momento idóneo para hacerle una visita amistosa. El hecho que lo desencadenó fue la llamada telefónica del tipejo en cuestión, nada más despertarme, con el anuncio de que se había tirado la noche anterior a Raquel, a la nena por la que babeaba, he de confesarlo con humildad, y llevaba trabajándomela sin descanso, desde hacía meses. El muy hijo de su madre, si será cerdo. 
Pero, qué chapuza. ¿Por qué no fundan una escuela de limpieza civil de seres superfluos? No el ejército, que es un fastidio, con la parafernalia que se montan para justificarse, sino algo más simple y eficaz para erradicar de la Tierra aquellos seres prescindibles, los cuales no causan sino molestias incómodas. Así no habría dejado mis huellas en el vaso de agua por el que bebí, pese a que me empeñé en higienizarlo todo con Don Limpio; y me hubiera acordado de borrar el registro de llamadas en el teléfono fijo del inmundo. “Las prisas y la inexperiencia  llevan  a cometer estragos”, también me decía la yaya. 
Por ese motivo la policía no tardó en localizarme. Los vecinos diligentes son de gran ayuda para la benemérita y los de Felipín constituyen joyas inestimables, además de ser unos chivatos. Sus oídos no soportaron el ruido en el piso de al lado y telefonearon de inmediato al 112. A los noventa minutos justos de acaecido el ¿evento?, ¿la limpieza?, no, dejémoslo en su nombre oficial, por mucho que me resista a usarlo, el asesinato, ya me estaban tomando declaración. Ellos no me vieron salir de la vivienda, pero dejé dudas sobre  mi presencia por allí.
Ay, qué torpe fui, si hubiera sabido… Como excusa, se me ocurrió alegar que a esa hora, justo en aquellos segundos en los que se produjo el homicidio del querido amigo, el desgraciado Felipín, me encontraba enfrascado en un relato, “El ensamblador de piezas” se titulaba, que colgó en su página una aspirante a escritora, un poco pelma la mujer: que si se va del Facebook y elabora una tremenda declaración, despidiéndose de todos; que si regresa al Facebook  y escribe otra más grande.  Debe de estar necesitada de afecto o desea llamar la atención, la pobre; por ese motivo yo la leía y le comentaba a veces, porque me daba penilla. Así les conté a los estupefactos guardias que me miraban con los ojos bizcos. Para mis adentros, sin embargo, me decía que los relatos de esa ama de casa simulaban losas de mármol, de tan pesados; al principio de conocer el blog leí los renglones impares de uno, y solía mirar las fotos, aunque a mí no me pillarían más perdiendo el tiempo en  ningún otro. Tan bobo no era. 
Muy orgulloso de mi ocurrencia en apariencia infalible, les enseñé el comentario que había escrito en la red, justo en los instantes de la muerte del amiguete Fipe: “Tu cuento me encanta, es maravilloso, como todos los que sueles escribir. Me alegra ser amigo de una escritora tan creativa y original. Sabes plasmar como nadie los sentimientos y los sucesos de unos protagonistas arrojados al mundo y a sus inclemencias. Tus relatos son entrañables, y a la vez poseen un ritmo trepidante que no me despega de las letras hasta que llego a la última. Entonces, con tristeza, cierro el ordenador o apago mi móvil; abrumado, ya no quiero ver nada más, de tanta belleza que he disfrutado hasta momentos antes. Eres mi ídolo como escritora y es un gusto, un honor más bien, encontrarme entre tus amigos para disfrutar de tu genialidad. Ya sabes, no dejes de escribir nunca. Soy tu seguidor fiel, bla, bla, bla ”. ¡Buah!, si me quedó lucidísimo; mejor, imposible, pensé de nuevo, mientras se lo releía a los polis.  "¿Esto no  prueba que mientras liquidaban  al amigo del alma, así ha sido Fipe para mí, acababa de zamparme un cuento? No se va a estar matando y deleitándose a la vez uno en relatitos; eso es incompatible", les seguí argumentando de este modo, y que si no me creían, continué, cronometraran el tiempo que se pierde con la lectura y redacción de aquella grandiosa opinión (no les conté que la había preparado inmediatamente después de que la candidata a escritora publicó su post, antes de salir de casa, y que solo fue asunto de copiar y pegar). Si les aseguré, en cambio, muy serio, que las huellas en el vaso eran lógicas, dado que iba con frecuencia a visitarlo, como por ejemplo, la noche anterior. Y las llamadas que nos cruzamos en la mañana, en las que lo  avisé de que iba a verlo no significaban nada. ¿Acaso era culpable de entretenerme en casa, devorando otros cuentos, largos e inefables, del mismo blog y de tener que posponer la visita al final? Esas fueron más o menos mis palabras. 
Los policías que me tomaban declaración titubearon mientras fruncían el ceño; luego se alejaron a comentar algunos detalles en privado, al fondo de la sala, y donde yo no los oía. A continuación uno me pidió que me acercara y preguntó por los datos de la página de Facebook y el nombre del blog. Muy seguro de mí mismo, le contesté que se llamaba “Qué sapiencia más feíta”. “Fuerte nombre”·, comentaron  ante esa respuesta, “y quien lo lleva responde por el seudónimo de Querubines Herejes”, seguí informándole sin ninguna duda, complacido de cooperar con ellos.  “Vaya”, exclamaron entonces. Y se hizo el silencio, a la vez que se alejaban de nuevo.  
Al cabo de treinta minutos, tras realizar los señores guardias unas llamadas telefónicas e intercambiar algunos mensajes por correo electrónico y WhatsApps  se acercan con las esposas en ristre; ante mi estupor, me las colocan sin miramientos. Yo había visto que no paraban de teclear en el móvil y hasta me ofrecí a colaborar por si querían más datos, pero me mandaron a callar con gesto brusco. No, si es que la ayuda no se agradece y cómo se extravían los modos en algunas circunstancias. Es increíble. Estos casos sirven para medir las maneras que nunca deben  perderse. Ay, la yaya también me lo recomendaba: “Ante todo, excelentes modales, que son los que te abrirán las puertas y los corazones de la gente". ¡Qué bonito, yaya!
Perplejo, y mientras bajaba por las escaleras, logré enterarme de que la susodicha, Querubines Herejes, había declarado, después de revisar los datos de su blog y los de Facebook, que, en efecto, aunque el hipotético asesino sí le hizo un comentario muy halagüeño en la página de la red, no había pinchado en el enlace ni visitado (ni leído, por tanto) el relato en el blog, ni ningún otro en ese momento. Las estadísticas de blogger le informaban que no hubo ninguna fuente de tráfico desde la red social y que ese cuento, recién colgado en ambas plataformas, no fue visto por nadie a la hora precisa en la que se escribió el comentario. ¡Sopla! Después sí hubo visitas, a cuentagotas, que se produjeron a continuación de la opinión sumamente elogiosa del supuesto homicida, o sea, yo. A modo de prueba, les envió Querubines Herejes una captura de pantalla de las estadísticas del blog y de la página de Facebook a través del correo electrónico y por mensajería instantánea. Para que no se perdiera en los ignotos servidores de Internet, aclaró la señora. Encima la mujer se ensaña conmigo, estaría rencorosa porque yo no la leía. Si es que hay quien no se conforma ni con una buena opinión, quiere además ser leído; qué pretensiones y qué afán por llamar la atención.
Nada, que se me debió de abrir la boca, y ponérseme cara de tonto y así se me quedó un rato largo. Ya camino de la comisaría me acordé de la madre de la bloguera y presunta escritora, la cual, si estuviese viva, la madre, dejémoslo muy claro, seguro que lamentaría con gran dolor que su hija fuese limpiada de la faz de la tierra por torpe, entrometida y por tener unas estúpidas estadísticas. Pero, como exclamaba el otro, “Ah, se siente…”. 
Entretanto, mi cabeza trabaja y trabaja porque de esta tengo que salir bien parado como la vez anterior (pero esa ahora no viene a cuento).


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Imagénes y textos: mine, mine (¿y el primero no me quedó fabulous?).




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45 comentarios:

  1. Qué buen relato y qué rato más ameno me has hecho pasar,Ángeles. Si es que no podemos tomar a broma nada (o casi nada) de las redes sociales. Son nuestras 'espías' y, a través de ellas, estamos todos requetecontrolados, ¡más de lo que imaginamos! Que si has visto tal post, tal whatsap, que si estás 'en línea'. Es tremendo...
    La manera de pensar y la conciencia es lo que Felipín debió lavarse con Don Limpio. Si hubiera seguido los sabios consejos de su abuela mejor le hubiera ido.
    Y la pobre bloguera, encima, una rencorosa por no leerle, ¡buenísimo!
    Escribes de maravilla y tu sentido del humor me parece fantástico. Me has arrancado muchas sonrisas ;-)
    ¡Gracias y un beso!

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    1. Hola, gracias por ser mi primera lectora y por decirme que te gustó. Eso me anima. Jaja, sí el protagonista debió también de lavarse la conciencia con Don Limpio, hacerle caso a la yaya (aunque me temo que era buena pieza) y así no hubiera tenido que hacer otras limpiezas en casa de Felipín, su enemigo. Muchísimas gracias por comentarme, Chelo. Un fuerte abrazo.

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  2. Me ha encantado Ángeles (¿o debo llamarte Querubines?). Ese juego con tu nombre y el del blog ha sido un guiño muy ingenioso y divertido. Las redes sociales y blogs no son buenos para servir de coartadas, mas que nada porque hay que controlar mucho y no es mi caso.
    Por lo demás, estoy de acuerdo con tu personaje en que hay gente que se merecería ser "limpiada" de este mundo, pero claro, ¿quién puede arrogarse tal derecho?
    Un beso.

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    1. Hola, Rosa, muchas gracias por venir aquí y comentarme. Me alegro de que te haya gustado. El protagonista del relato parece que no tiene ningún problema para arrogarse derechos. Quizá se considere muy higiénico. No sé... Un fuerte abrazo y hasta la próxima.

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  3. Felicitaciones, por ese juego de humor satírico. Tendré más cuidado con los comentarios que escriba!Jajaja!

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    1. Si,jaja, sobre todo si los escribes en redes sociales. Te pueden seguir el rastro y si no te sirven como coartada, te podrían llegar a acusar de asesinato, si pasabas por allí. Cuidado, pues. Muchas gracias, Maria, por venirme a mi blog y comentarme. Cada nuevo visitante me alegra un montón. Un beso.

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  4. Además de que te mandaste un relato muy entretenido, saco en claro dos cosas:
    1-Tu doppelgänger es una metida.
    2-Cuatos hay por ahí que comentan sin leer solo para que luego les visiten sus blogs, pero que pueden ser asesinos.
    Gran trabajo.
    Saludos.

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    1. Hola, Raúl, sí es muy entrometida la mujer, y también sus estadísticas. Y es verdad, igual resulta que los que opinan sin leer (por eso que tú dices) son asesinos en potencia. Aunque me temo que, en potencia, esos y muchas más, quizá todos. No sé. Un beso, Omar (por cierto hace poco fui a leerte un relato a dos manos que anunciaste en Google + y solo me cargó la mitad. Lo intenté varias veces y no hubo modo. No sé si tendrás una imagen muy pesada que impide que se cargue bien. Vuelvo a intentarlo desde el ordenador). Un abrazo, y un gusto que me comentes.

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    2. ¡Hola!
      ¿Vos leés desde el teléfono o tablet? Porque así se ve mi blog desde mi celular. No sé el motivo. Probá desde la compu.
      Saludos.

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    3. Desde los tres lados: tableta, móvil, y ordenador: en cinemascope y panavisión, pero en 2d. Será eso, que no tenías activada la visión para móviles. Es interesante tenerla, porque cada vez más gente lee por él y la plantilla es distinta. Un abrazo, Raúl. (Me paso esta tarde o mañana para leer más cosas en tu blog).

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  5. Es cierto que algunos se ganan a pulso que les zurren la badana pero también es verdad que los que se toman la justicia por su mano acaban creyendo que son una especie de dioses con el poder de elegir quién merece vivir o morir.
    Por otro lado las redes sociales y todo el entorno de internet nos tienen más controlados de lo que algunos se creen. La famosa 'huella digital' es peligrosa, sobre todo si uno quiere delinquir. A todo esto se añade el rencor de una bloguera que, sin ningún pelo de tonta, sabe quién le lee y quién se tira el pisto de leerla. Vamos, que el desastre estaba asegurado para ese justiciero de tres al cuarto.
    Me ha encantado tu relato, Ángeles, porque está lleno de ironía pero también de crítica a lo que se cuece por estos mundos internautas.
    Por cierto, ándate con cuidado que te veo yo muy cercana a esa Querubines Herejes, y el psicópata rencoroso me da que se la tiene jurada ;)
    Un beso grande.

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    1. Hola, Kirke, por lo visto, el protagonista del relato ya se había tomado la justicia por su mano alguna vez más. Como dice él ya se había ejercitado, aunque le faltaba más experiencia . Me da que no le costaba nada hacer esas operaciones de limpieza. Dicen que el uno por ciento de la población (¡es mucho!) son psicópatas. Vete a saber si este también.
      Bueno, mi intención era reírme de algunas cosas (desde el valor de la vida según dónde estemos y para quién, el ejército, la sinceridad de las redes...) y entre ellas de la Querubines Herejes. Y sí, que tenga cuidado que el psicópata se la tiene jurada para cuando salga.
      Un fuerte abrazo, mi niña.

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  6. Al fin pude lerte,me costó lo suyo,pero valió la pena!.Entretenido y ameno relato con ese particular sentido de humor con que acompañas tuse relatos.Dicen que cada día se aprende algo nuevo,ésta de aquí aprendió lo chivato que son las redes sociales,para tenerlo en cuenta!!.Enhorabuena,me encantó, da mucho gusto leerte.un besito.

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    1. ¿Entonces ya tienes tus megas recuperados o te adelantaste? Me alegro de que te haya gustado. A veces es bueno reírse mientras se ponen en cuestión algunas cosas, aunque no tengo claro si pasaron desapercibidas, pero no quise ser muy explícita. Bueno, mi niña, un besazo y feliz tarde.

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  7. ¡Qué buen relato, Ángeles! Me ha encantado y divertido la forma en que incluyes en la historia elementos de este mundillo que a todos nos son conocidos. No hay duda de que fue una pobre excusa, dado que Blogger está en todo lo que hacemos y cómo lo hacemos por estos lares jajajaja.

    Me inquieta un poco ese "como la otra vez". ¿Es que el protagonista ya ha sido un chico malo antes...?

    Muy bueno, lleno de sentido del humor :))

    Un beso y feliz tarde.

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    1. Hola, Julia, qué bueno que vengas por aquí y que me compartas. Sí, me temo que el protagonista ya fue un chico malo y que goza de una moral de manga larga; sus leyes en ese aspecto no son las mismas que las nuestras. Muchas gracias por tu comentario y me alegra que te guste. Un abrazo y feliz tarde para ti también.

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  8. Delicioso de puro perverso, Ángeles. Me da mucha envidia, (sana, eso sí), tu prodigiosa capacidad inventiva. Un beso muy cariñoso para ti.

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    1. Tengo una vena perversa que a veces me sale, y hay tantas cosas criticables y de las que reírse, a la vez, que no puedo contenerme. Me alegro de que te haya gustado, Carlos. Un beso.

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  9. Leído, Angelita, y a las 5 de la mañana. Quise sacarle provecho a mi insomnio y me dije: ¿qué otra cosa mejor puedo hacer que leer a esta bloguera? Y me alegro de haberlo hecho. Me gustó mucho la fluidez de tu relato así como el punto de vista adoptado para contar tu historia. El relato en primera persona permite acercarse al personaje y humanizarlo y hasta reconocernos en él, amiga. Así que te felicito por tu trabajo, y, ¿cómo era?, ¿sigue así? Je je
    Un abrazo.

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    1. Guau, tanta actividad artística nos tiene en un sinvivir. Menos mal que se acercan las vacaciones. Sí, en este caso era necesario la primera persona, aunque antes lo tuve en tercera, pero algo fallaba, sobre todo en las reflexiones del tío, que se pega unas cuantas. Muchísimas gracias por comentarme y me alegra que te haya gustado. Un besazo.

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  10. Buenos días Ángeles, me gustó mucho y sobre todo "por qué no fundan una escuela de limpieza civil, para seres superfluos? creo que porque iban a tener mucho trabajo. Lo volveré a leer con mas tranquilidad. Feliz día!!!

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    1. Buenos días, Mari. Un gustazo que vengas por aquí a comentarme. Tú léelo más tarde, si te parece, que muy encantada me quedaría. Un beso.

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  11. Simpático ejercicio de ironía e ingenio. Me lo he pasado muy bien leyéndolo, aunque una parte de la diversión se perderá irremisiblemente para los que no te sigan habitualmente. Un abrazo, amiga.

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    1. Me alegro de que te lo hayas pasado bien leyéndolo. Aunque no entendí mucho lo de "una parte de la diversión se perderá irremisiblemente para los que no te sigan habitualmente". Un brazo, Manuel.

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    2. Bueno, está claro que te utilizas a tí misma como personaje en el cuento y que, si no se te conoce vía Facebook se pierden algunos detalles y chistes del asunto, que quedan un poco como broma privada para los que llevamos un tiempo siguiéndote.

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    3. Cierto, bueno... Ahí queda el personaje, quizá también fue una exageración el modo en que está caracterizado (lo de falta de cariño, y eso). Pero es verdad que para pillarlo mejor ese detalle da un dato más. Un beso, el segundo o tercero, porque ya pierdo la cuenta, aunque lo alterne con los abrazos.

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    4. En cualquier caso el relato funciona bien y es divertido por sí mismo, no te preocupes. Los guiños a tus habituales son un añadido simpático e ingenioso.

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    5. Ok, I don't worry, entonces. Y ya no te envío más besos, que nos desgastamos, jeje. Medio abrazo.

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  12. Qué relato más entretenido!!! Planteas un doble relato. El tema del asesinato y por otro la escritora de Facebook, con esos sinónimos que uno sabe a qué se refieren. A eso se le llama entablar complicidad con el lector. Me encanta!!! Felicidades.

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    1. Hola, tesoro. Me gusta que te guste y te parezca entretenido. Es verdad que puede haber un dos en uno, y mezclado, como quien no quiere la cosa, con alguna crítica hacia algunos temas. Un beso, preciosa, y a disfrutar de lo que queda del sábado.

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  13. Cada día me sorprendes, tus giros, tus caminos laberínticos por un mundo que cada vez se parece más a la descripción de mis sueños. Gracias por escribir tan bonito. Deberías reunir tus relatos y publicarlos en formato papel.

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    1. Hola, Lali, ya me gustaría publicar mis relatos en papel, pero la autoedición no me llama. Gracias a ti por leerme y por decirme que te gusta. Un abrazo y que tengas un buen domingo.

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  14. Ángeles, me lo he pasado estupendamente, y eso que el relato se las trae.
    Me ha parecido muy didáctico y esclarecedor para conocer este mundo de Facebook.
    Y, a pesar de ese regustillo amargo que te queda -- el ejemplo, que ya casi te autocensuras un poco al comentar cualquier cosa-- Me quedo con lo bueno de tu relato. Lo del asesino- lo clavas- las expresiones son un lujo y como siempre, contando todo el relato con esa fina ironía
    y un punto de acidez--- de mala leche,que dicen en mi tierra--- Lo de Qerubines Herejes,es para nota, si ya me choco lo de Impíos no te cuento este. El comentario del corte y pega, "genial"
    En un curso que hago de lectura ágil, lo primero que te dicen, que para comentar cualquier lectura tienes que conocer a quien la escribe, ya se que este medio es difícil, pero, como ves lo vamos intentando.
    El resumen de todo el relato, lo remarcaría en las palabras que dice la "Yaya"- a pesar de todo--
    Ángeles, un abrazo y gracias por tener esta puerta abierta.
    Miguel Zoraquiain

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    1. Hola, Miguel, cuando escribí la parte del comentario sabía que alguien se podría sentir reflejado, aunque no me basé en nadie en concreto. Fue una suma, y exageración, de muchos comentarios que he visto por ahí, no todos escritos a mí y que, incluso, yo he hecho también. No te cortes, pues, ni te autocensures; no obstante, a mí me parece raro que alguien escriba una opinión en Facebook (que no es lo mismo que en el blog) sin haber leído el relato (y los hay, pero no parece tu caso). Me alegro de que te hayas quedado con lo bueno del cuento y, como tu dices, que te esclarezca el funcionamiento de aquellos. Me gustaría que disculpes esa «mala leche» que me sale. La ironía me es útil para reinterpretar lo que me rodea. Un fuerte abrazo, y muchas, muchísimas, gracias por comentarme (y ya sabes, no te autocensures, que yo no te critico: todo lo contrario, pues te estoy agradecida).

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  15. Me gustó mucho el relato, ya que, el uso de la primera persona me hizo intervenir en la historia. Además la ironía con la que cuentas los hechos hace que la historia tenga un punto absurdo y original.

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    1. Muchísimas gracias, Guille, me produce una gran alegría que me comentes y que te parezcan apropiado el uso de la primera persona ( al principio lo tenía en tercera, pero menos mal que luego lo cambié). El punto absurdo de la vida me atrae. Encantada de que me opines y espero que te siga gustando lo que escribo para volver a verte por aquí. Un fuerte abrazo.

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  16. La tal Querubines no tiene un pelo de tonto y es que no puede uno tomarse la justicia por su mano como Harry el Sucio, aunque por ganas no será. Me ha gustado el uso de la ironía y de la primera persona. Poco más puedo aportar a lo que ya te han dicho, pero prometo que lo he leído y además varias veces, porque siempre me interrumpían y no lograba acabarlo, el principio me lo sé de carrerilla, jaja.
    Saludos.

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    1. Seguro que la Querubines se la tenía guardada al protagonista: rencorosa debìa de ser. Me alegra que te guste la ironía y el uso de la primera persona: puede producir identificación aunque sea con un asesino. Qué pena que te interrumpieran tanto, pero bueno, no se puede hacer nada. Espero que el principio me haya quedado bien, si no, qué rollo memorizar algo pesado. Saludos, Gerardo, y muchas gracias por comentar.

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  17. Muy entretenido el relato, con la dosis justa de ironía y tal y como te han comentado, muy bueno ese uso de la primera persona hace que te acerques al protagonista, aunque este tipo se ha pasado de listo y por mucho que haya otros personajillos que se lo merezcan lo de tomarse la justicia por su mano...pues pasa que te pillan sobre todo si no dominas internet y todos esos secretos que cuenta sobre cada uno de nosotros que desconocemos.
    Me ha hecho reír la blogera enfadada y lista que lo inculpa y ese paseo de algunos por los blogs, sin ni siquiera leer, solo para que los visiten.

    Un saludo

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    1. Supongo que el protagonista no es muy recomendable, y mejor tenerlo bien lejos, no sea que no le gustemos tampoco nosotras. Por lo se deduce, no era la primera vez que hacía sus operaciones de limpieza. A mí sorprendió conocer que el uno por ciento de la población es psicópata, en el sentido de insensible y manipuladora; aunque parecía más susceptible y rencoroso que otra cosa. En este caso, a la bloguera parece que le comentaba en Facebook más bien por pena. Un abrazo, Conxita, y encantada de verte por aquí.

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  18. Me ha gustado y entretenido mucho, tanto que como se enteren en el trabajo van a hacer una limpieza en la oficina en la que trabajo.

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    1. Jaja.😃, espero que no se pasen limpiando, no sea que los limpiadores sean higienizados también ellos. Muchas gracias por comentar y me alegro de que te haya entretenido. Un beso.

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  19. Genial, como este ámbito Blogger, te a mundillos misteriosos, donde una y otra Vez podes asesinar sin escrúpulos a cualquiera. Muy bueno tu Relato. La interacción con los medios virtuales, como la tecnología puede ser, a la hora de aclarar un crimen, fundamental o también algo cruel. Saludos.

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    1. A veces he intentado asesinar a mi Blogger, por como escribo, pero después temo que las pruebas hagan justicia y quede detenido de mi propio asesinato. Un placer leer tu texto.

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    2. Hola, Ricardo, la verdad es que es genial escribir: puedes asesinar, resucitar, enamorarte de alguien inverosímil y cuántas locuras más se te ocurran. Jaja, a veces dan ganas de asesinarse a una misma, por tonta y hacer las cosas mal. Muchas gracias por tu comentario y ojalá que no sea la única vez. Un saludo.

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