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11 de mayo de 2016

Literatura de mujeres. (Reflexiones)




Me gustaría iniciar una nueva sección en mi blog con la que, en principio, me siento bastante ilusionada. Espero que me sirva a mí y a todo el que me quiera leer.

Trataría de mis escritoras, de todas aquellas que me han entretenido, gustado, en mayor o menor medida, e impactado. Algunas muy buenas, otras mediocres, pero todas leídas y por eso creo que les debo mucho, porque soy el resultado de mis lecturas y este no es el peor que puede haber (¿no dicen que el amor a los demás debe empezar por una misma?).

He consumido mucha literatura de mujeres; quizá más que de hombres. Siempre me parecieron buenas narradoras. Y es normal que lo sean, pues traen de serie unas características que las hacen especialmente aptas para ello. Las mujeres suelen poseer una gran habilidad verbal, una sobresaliente capacidad para fijarse en el detalle y narrar los mínimos avatares. Asimismo, acostumbran a mostrar gran interés por las relaciones sociales, las personas, los sentimientos, los hechos cotidianos, y por contar y que les cuenten historias. Ya se han hecho experimentos que prueban que las niñas, desde la cuna, se muestran más interesadas por las personas que se acercan a ellas, mientras que los niños por los objetos que les ofrecen.

Han sido, y son, grandes transmisoras de la literatura oral y en la actualidad son lectoras apasionadas (consumen más libros que ellos, según las estadísticas). Por no decir que en las escuelas empiezan a leer y escribir antes. Con esto, no estoy menospreciando el indudable talento masculino sino iluminando el femenino, que tan pocos focos inciden sobre él en proporción al que abunda.
  
Como decía, creo que tienen todas las herramientas para escribir excelentes novelas. Están muy dotadas para la literatura escrita, y solo es necesario darles instrucción y tiempo para conseguir buenas narradoras  (y esto es lo que ha sucedido en este siglo XXI y en el anterior, en el que han accedido masivamente al aprendizaje y ganado en tiempo libre). Por eso no logro entender cómo en los libros de antologías, cómo entre muchos autores premiados, o en la recomendaciones de los popes de la crítica literaria aparecen ellas en menor número. Estos críticos, algunos son  autores de recopilaciones, y tienen el poder de destacar o dejar en la oscuridad a muchos talentos, ignoran con mayor frecuencia la escritura femenina, poniéndole ese adjetivo, "femenina", con ánimo peyorativo, pues asimilan este a romanticón y blandengue. Como si la novela hecha por mujeres se limitara a versionar a Corín Tellado o no hubiera una amplia temática entre la qué escoger.

Como siempre, puede que en otro mundo más perfecto, ese adjetivo sobre y  no tenga ningún valor porque no poseería contenido específico. Creo que, en la actualidad, por desgracia, sigue habiendo una realidad referenciada a la que aludir.

El mismo ocultamiento de lo femenino se da también en la filosofía. Cuántas veces no he leído que la mujer no es apta para la reflexión debido a su pensamiento concreto. Qué idea más peregrina; el poseer o no pensamiento abstracto, o su contrario, solo depende del nivel de estudios y a la mujer se les han vedado durante casi toda la historia. Entre mi alumnado suelo encontrarme muchas chicas, quizá más porque en bachillerato suelen ser muy aplicadas, que destacan por su gusto hacia el debate crítico y sobresalen por la destreza que demuestran realizando reflexiones escritas sobre las ideas de los filósofos. Al igual que en literatura también están dotadas para ella. Su habilidad lingüística es grande (y la mejor dimensión de la filosofía es el lenguaje), y si nos dejáramos llevar por lo que afirman los psiconeurólogos que sostienen que el pensamiento del hombre es más sintético y el de la mujer análitico (no es de extrañar que muchas den vueltas y vueltas sobre el mismo tema, desmenuzándolo desde varios ángulos ante la mirada desesperada del hombre, quien ve la solución de manera más directa, según dicen esos mismo neurólogos), deberíamos reconocer que no hay ningún obstáculo para la práctica de esa disciplina, todo lo contrario, pues, ¿qué es la filosofía sino el análisis verbalizado de lo que nos rodea?  Lo mismo que la literatura pero con otras herramientas. Los hombres nos aventajan en capacidad abstracta espacial, pero no en abstracción linguística y construcción de conceptos, los cuales son necesarios para  reflexionar. De todos modos, las investigaciones actuales indican que no hay una gran diferenciación entre los cerebros de ambos sexos y que cada uno posee elementos de los dos. Dejemos que se peleen los científicos con sus teorías contrapuestas, pero que las mujeres destacan en lenguaje es un hecho constatado cada día.

Espero, con mis palabras,  que ningún hombre se rebele ante un ataque inexistente: no quiero fomentar ninguna guerra de sexos sobre habilidades literarias, lo que sí querría es potenciar el aprecio y el reconocimiento oficial hacia esa literatura que pasa desapercibida (o que es vista con desprecio por algunos autores, que se ven a sí mismos como selectos, si ellas son escritoras de éxito, como por ejemplo, Isabel Allende, Almudena Grandes u otras más). Incluso en mi entorno observé preferencias, y a quienes les pregunté me respondieron que eran inconscientes:  de cada cien autores que habían leído menos de diez eran mujeres.

Supongo que el error que se produce en el lenguaje (y del que yo participo por mejor sonoridad y redacción), al usarse lo masculino como genérico de los dos sexos, se utiliza también en la consideración de la literatura escrita, a saber, que los temas que tocan los varones son más amplios y afectan tanto a estos como aquellas, en cambio, los tratados por mujeres solo abordan temáticas femeninas, como si escribiéramos exclusivamente sobre las reglas menstruales, la maternidad o la menopausia (de pronto, solo se me ocurre que estos son los específicos de nosotras), como si  no habláramos de soledades, amores, sexo, odios, muertes, competencias, infidelidades, resentimientos, vejez, enfermedad, vanidades,… Temas que preocupan a ambos. Las grandes novelas masculinas los diseccionan como si fueran entomólogos de la conducta: Crimen y castigo, Madame Bovary, Anna Karenina, Cien años de soledad,… No obstante, también hay autores que elaboran una escritura centrada en ellos y para ellos (del mismo modo que existen películas protagonizadas por hombres en las que se dedican a jugar a la guerra, y exportan sus valores como trascendentales para la marcha de humanidad: yo me lo guiso pero obligo a los demás a comérselo conmigo) que nosotras leemos sin prejuicios y sin advertir que los poderes que regentan el cotarro literario los trasmiten como si fueran universales: si la de los varones englobaría a toda la humanidad, la nuestra es limitada porque solo trata la particularidad femenina. Falso. 

Estoy segura de que si me dieran un libro, y no me dijeran el autor, difícilmente reconocería el género de quién lo escribe. Quizá lo que distinga a unos de otras es que ellos, debido a la mayor permisividad y mejor imagen que tiene la sexualidad masculina frente a la femenina, y a que la sociedad les censura menos las palabras que la RAE considera malsonantes, echan mano de un lenguaje más directo y coloquial, que nosotras en las descripciones sexuales no solemos usar,  y esto puede dar la impresión de que somos ñoñas o estamos montadas en nubes rosas todo el día. Si los hombres dicen follar, las féminas usan la expresión “hacer el amor” (como un eufemismo, que a veces  considero  ridículo, porque practicar sexo no siempre se relaciona con el amor); donde ellos escriben coño, nosotras pubis (¡¿?!), o vagina; y, donde ponen cojones o pollas, decimos testículos o pene. En ellas es considerado esta jerga vulgar (otro signo más de que no progresamos adecuadamente en igualdad). Cada escritora que escriba y se reescriba como le apetezca, pero la gazmoñería no nos ayuda, aunque tampoco estoy ahora reivindicando ese lenguaje, solo expongo; el asunto no estaría en imitar a los varones, sino en sentirnos cómodas y valoradas como personas y eso pasa por la aceptación de  lo femenino y el lenguaje en su variedad, porque está ahí para uso de los dos géneros. Creo, por tanto, que salvo esas excepciones lingüísticas, no hay nada que distinga una literatura de otra. Lo que ocurre es que, como siempre, la de nosotras no tiene tanto lustre como la de ellos y que el poder para abrillantar está en manos de los segundos. Y tampoco nos apreciamos como debemos: tenemos asumido que lo que somos pasa por los ojos de los demás, y no nos damos cuenta de que esos “demás” tienen intereses creados que ponen en  cuestión su objetividad. 

El colmo son los certámenes literarios para hombres o mujeres exclusivamente. Me parecen de vergüenza esas convocatorias, ¿qué impiden que sean para ambos? Y la ironía es que algunos de ellos los convocan organismos, en el caso de las mujeres,  que promueven el feminismo y la igualdad. ¿Iguales a quiénes si descartamos a los otros? En deporte, por las diferencias en fuerza o rapidez, se podría entender, pero, ¿en cuestiones intelectuales? Si las mujeres predominan en las carreras de letras, y según la neuropsiquiatra Louann Brizendine (El cerebro femenino. Barcelona: RBA libros, 2007, pág 27) poseen un 11% más de neuronas en los centros del cerebro para el lenguaje.  

Si alguien duda de esa prevalencia masculina que he nombrado, las cifran me avalan: de 112 premiados con el Nobel de literatura, solo 14 han sido mujeres (¡12,5%!); de 46 académicos miembros de la RAE, solo hay 8 mujeres (dos electas); en los Premios Príncipe de Asturias de las Letras solo ha habido 6 mujeres galardonadas  frente a 29 hombres; en los Premios Planeta han ganado el tremendo pastón que se llevan 15 mujeres y 48 hombres (esté amañado o no este galardón, parece que es más democrático). En fin, no continúo, porque ya adivinamos qué género mayoritario integra estos jurados.

Como ya expuse en otro artículo, todavía nos queda mucho camino por recorrer en el avance hacia la igualdad y hacia nuestro reconocimiento.  





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38 comentarios:

  1. Indudable que las mujeres poseemos mayor capacidad verbal y, por lo mismo,hay menos afectación en nuestra forma de expresarnos. Me encanta que hayas tenido esta iniciativa y me propongo leer más literatura femenina de ahora en adelante.Para comenzar,voy a releer "Opus nigrum" de Marguerite Yourcenar y ya tengo a la vista "A fair maiden", de Joyce Carol Oates. Ya te lo cuento.Gracias por tu estimulante trabajo y esas fotos que me dejan boquiabierta.Un abrazo.

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    1. Yo también veo menos afectación. Me da la impresión de que las mujeres narran las historias con más naturalidad, como si formara parte de su piel el contar. Pienso que en muchas novelas masculinas el autor sigue presente en sus formas, en cambio, en las femeninas la narradora desaparece para que luzca la historia. Creo que ellos, en incontables ocasiones. fuerzan y enredan el lenguaje. Generalizo, pero sé que hay excepciones. Ya me contarás. Joyce Carol Oates me gusta mucho y de Marguerite Yourcenar recuerdo su Memorias de Adriano. Muchas gracias por comentarme, Ana, y encantada de verte por aquí.

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  2. Luego de leer tu excelente entrada, debo reconocer que no tengo en mi bibliteca a nungua escritora. Por lo tanto no puedo hacer comparaciones. Pero como sí leo a muchas bloggeras, puedo decir que la gran mayoría supera narrativamente a los hombres.
    Saludos.

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    1. Hola, Raúl, parece que es muy normal entre muchos hombres dejar de lado la literatura escrita por mujeres, incluso, por los que apuestan por el feminismo. Aunque estén a favor de la igualdad y valoren a la mujer positivamente, se olvidan de esa dimensión. Te podría decir el nombre de varias como Natalia Ginzburg, Margaret Atwood, Lionel Shriver (interesantísma, e imprescindible, por los temas que aborda y su lenguaje), Mercé Rodoreda, Nadine Gordimer, Joyce Carol Oates, Amélie Nothomb, por si quieres iniciarte en sus lecturas,... Bueno, ahí dejo esos nombres, pero hay más que no me caben aquí. Muchas gracias por comentarme, Raúl. Un abrazo.

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  3. Creo que está sección va a dar mucho juego, Ángeles. De entrada te diré que, como en casi nada, no me gustan las etiquetas, por lo que, tratándose de literatura, tampoco.
    Coincido contigo en que somos distintos a la hora de usar determinadas expresiones y en que transmitimos más detalles que denotan una mayor sensibilidad. Pero como en toda regla, hay excepciones. Hay escritores que, en ese sentido, están a nuestro nivel. Por poner un ejemplo, el más reciente que tengo, es Albert Espinosa que, a veces, es tachado de empalagoso.
    Y evidentemente, tampoco nosotras estamos siempre y todas, como dices, montadas en nubes rosas (bueno, yo bastantes veces sí ;-)

    ¡Besos, feliz día!

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    1. Hola, Chelo, espero que esa sección sea de interés. Al igual que tú me resisto a las etiquetas, y no sé si tenemos más sensibilidad o es que hemos sido educadas para demostrarla, mientras que a los hombres se les ha reprimido. Eso dicen. Mi interés principal se halla en poner a la misma altura que la del hombre la literatura femenina, pues creo que ni es tan leída, ni premiada o reconocida. Confieso que no he leído a Albert Espinosa, y como dices, no estamos todas flotando en un mundo ideal. Estoy de acuerdo contigo. Muchísimas gracias, Chelo, por comentarme. Un abrazo.

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  4. Me parece una idea estupenda, Ángeles. Nunca me he tenido por feminista... ni por machista (más allá del machismo implícito que en esta sociedad todos llevamos dentro en mayor o menor medida). A lo largo de mi vida he leído a más autores masculinos que femeninos (yo tampoco hago diferencias con los géneros en el lenguaje, nunca diría los tortugos y las tortugas), porque han escrito más los hombres que las mujeres, pero los que más me influyeron en mi vicio lector a temprana edad (aparte de Verne y Salgari) fueron mujeres: Harper Lee y Carmen Laforet.
    Espero con impaciencia tus entradas sobre escritoras.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Rosa, yo sí diría de mí que soy feminista, porque creo en la igualdad entre el hombre y la mujer. Sobre el significado de ese término hay mucha confusión. Tengo un artículo en este blog aclarando el concepto (lo defino según la RAE) e intento convencer de la necesidad de que todos, hombres y mujeres, lo seamos: http://angelesimpios.blogspot.com.es/2015/10/que-tiene-de-malo-ser-feminista_18.html (me gustaría conocer tu opinión sobre él, porque aunque llevemos poco en contacto creo que sería valiosa). No estoy segura de si, a partir del siglo XX, hay más literatura masculina o es que es más visible. Pienso que ha habido, y sigue habiendo, por parte de los poderes y entre nosotras, poco reconocimiento de lo que somos. Las cifras cantan. Un fuerte abrazo, Rosa, y me alegro de que me comentes e intercambiamos opiniones.

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    2. He leído la entrada que me indicas. Es sumamente interesante. Allí te he dejado un comentario.
      Un abrazo y gracias.

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    3. La vi antes, Rosa, y muchísimas gracias por comentarme y leerme por dos lados. Allí te contesté también. Un abrazo, mi niña.

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  5. Interesantísima reflexión, querida Ángeles. Pienso, como tú, que la mayor presencia masculina en el campo de la filosofía, la literatura y las artes en general, irrefutable, no tiene origen genético alguno. Es un problema simple de culturización a la que la mujer ha llegado tarde por razones que están en la mente de todos. Estoy convencido de que, dentro de nada, la única función humana diferenciada entre hombres y mujeres será la de dar a luz. Un beso.

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    1. Tienes mucha razón, Carlos, tampoco creo que haya razones naturales que lleven a alguno de los sexos a ser mejor en esos campos, solo la importancia que le quieren dar quienes pueden hacerlo. Estamos avanzando pero con mucha lentitud. Los Premios Príncipe de Asturias comenzaron con la democracia, recientemente por tanto, y no se explica la discriminación que siguen ejerciendo. Es verdad, quizá con el tiempo la única diferencia sea anatómica, porque cerebralmente no somos tan distintos. Por ejemplo, tengo un cerebro mucho más parecido a cualquier hombre de mi cultura que al de una mujer de otra que esté en las antípodas. Muchísimas gracias por comentarme. Un abrazo, Carlos.

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  6. Ángeles, qué excelente idea, amiga, y tu argumentación y razonamiento, así como las pesquisas que te han llevado a esas conclusiones no desmerecen la excelencia de tu idea. En un lenguaje más sencillo, me ha encantado. ¡Enhorabuena por tu proyecto y presentación! No tengo nada que añadir porque estoy de acuerdo contigo. Cuenta con mi apoyo. Un abrazo cómplice.

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    1. Muchas gracias, Balbi, por tus palabras de apoyo. En principio, me parece un proyecto buenísimo. A ver si encuentro material suficiente en la web y no me desanimo. Me gustaría redactar esas biografías a mi manera y que no sea un detestable copia y pega. Un fuerte abrazo, preciosa, y a ver en qué se quedan mis intenciones.

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  7. Un estupendo post, Ángeles, cargado de razón. En lo que a mí respecta, cuando "hago cuentas" resulta que he leído mucha más literatura femenina que masculina. No lo hago conscientemente, pero esa es la verdad, y es que me identifico más no con los temas que tratan ellas, que como bien dices son los mismos que tratan ellos, sino con la forma en que los abordan.

    Seguro que tu sección resulta de lo más interesante y desde luego me parece una idea estupenda. Que al menos desde aquí ensalcemos como se merece la literatura femenina. Cuenta desde ya con una seguidora :))

    ¡¡Un beso!!

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    1. Yo también suelo identificarme con la redacción que utilizan y la forma en cómo lo abordan. Muchas veces me llega más, quizá porque me parece que hay más narratividad. Bueno, tampoco tengo un juicio firme sobre eso. Sé que también tiendo a ellas pero no porque discrimine a los hombres. Si lo hiciera, eliminaría las figuras más relevantes de la literatura. Vamos a ver si idea sale adelante y no me desanimo por el camino. Un besazo, Julia, y muchas gracias por comentarme.

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  8. Muy interesante reflexión, me interesa mucho esta iniciativa tuya,espero que vea la luz muy pronto.Se que estará a la altura de todo lo que haces.Hazla pronto,un beso

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    1. Muchas gracias por tu comentario. En principio, y a través de esta entrada me interesa sobre todo destacar el papel de la mujer en la literatura. creo que sigue siendo ignorada su importancia, y tengo la intuición de que en la actualidad no solo leen más ellas, sino que también escriben más. Sería lógico, pues también predominan en las carreras de letras y humanidades. Un gran beso, mi querida amiga.

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  9. Muy buena iniciativa. Es muy interesante todo lo que abordas en este artículo y comparto plenamente. La gran mayoría de libros escritos por mujeres que he leído han sido gracias a tus recomendaciones y me han gustado mucho. Así que espero con mucha ilusión cada una de tus narraciones sobre las mismas. Ánimo en esta nueva andadura por las letras!!!

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    1. Muchas gracias por los ánimos que me das. Espero no perder interés; en principio, lo que deseaba era arrojar más luz sobre la literatura femenina. Vamos a ver en qué se me quedan las ganas. Un fuerte abrazo, mi querida.

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  10. Angeles, muy buena idea. Si te sirve mi ejemplo, de todos los libros que tengo, autores femeninos, no hay casi nada. Mi opinion , sobre lo que dices, es que sera todo cuestion de muy poco tiempo.Las redes sociale ayudaran mucho.
    No hay que darse mas que una vuelta por el Face y ver la cantidad de escritoras que cuelgan toda clase de lecturas en su muro. Talleres de escritura, hay un monton, y sera casualidad, o no,pero, la mayoria son mujeres Si no hubiese sido por ese medio de comunicacion, no te hubiese conocido a ti ni a otras escritoras.
    Termino diciendo, que ahora mismo tengo tres libros encima de la mesa y todos son de autoras. Sera casualidad !!!
    Un abrazo
    Miguel Zoraquiain Mazo
    Termino diciendo, que ahora mismo tengo tres libros encima de la mesa, y todos son de autoras. Sera casualidad!!!!
    Un abrazo

    Miguel Zoraquiain Mazo

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    1. Sí, yo creo que desde las últimas décadas predomina la literatura femenina. Por Facebook y a través de los blogs se puede observar que abundan. Me alegro mucho de que estés con tres escritoras. Me hubiera gustado saber sus nombres, pero ya me dirás qué te parecieron más adelante. Te podrías pasar por esta entrada de nuevo y me cuentas qué tal. Como siempre, Miguel, muchísimas gracias por comentarme y un fuerte abrazo.

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    2. Angeles, te cojo la palabra y te cuento. Dos leídos, uno que no quisiera que se terminase, y hay un cuarto, que empiezo ahora. Y otro posible.
      La Revolucion Española vista por una Republicana. Clara Campoamor
      Carmela ya no vive aquí. Lucía S. Naveros
      Los dos libros ya leídos, como dice la reseña de uno de ellos, no son libros estrictamentes literarios. Pero, casualmente, tocan el papel que jugo la mujer a lo largo de todas esa épocas.Y en tu reflexion sobre el papel de la mujer y la literatura, creo, que estos libros encajan perfectamente.Por lo menos a mi me lo parece.
      Sobre el tercer libro."Manual para mujeres de la limpieza", de Lucia Berlin.
      Son cuarenta y tres relatos. Me gustario, que algun día, pudieras hacer alguna reseña.
      Como a parte de promiscuo en la lectura soy lector de noche. Te puedo asegurar que es imposible dormirse. Los leo muy despacito para que dure mas la lectura.Lastima que en tu blog no se puedan compartir libros.Igual es una idea que te doy mas para delante.
      Empiezo una novela de una paisana mía--Soledad Puértolas-- es un premio planeta.La tenía perdida por algun rincón." Queda la noche". Otra vez te digo, que gracias a tu reflexión la encontré.
      Por último, tengo una reseña de un libro que cogí del cultural del ABC del día siete de mayo.No sé , si te sonará. "Tú no eres como otras madres" de Angelika Schrobsdorff.
      Mi intuición, me dice, que es una historia muy interesante. Ya te diré.
      Esperando, que no haya abusado de tu confianza,te mando un saludo cordial.

      Miguel Zoraquiain Mazo

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    3. Qué va, claro que no has abusado. Quería saber para comprobar si las conocía, y si no buscarlas para lecturas futuras. El de Soledad Puértolas sí lo leí y tengo una reseña en este blog (me temo que no muy halagüeña). A Clara Campoamor la conozco y me imagino que será muy instructivo; el de Lucia Berlin sí tengo mucho interés y la buscaré porque lei buenas críticas hace poco. Y por el título, la última también promete y esta sí que no me suena de nada. Te agradezco los nombres que me has dado, sobre todo el de la última y el de Lucia Berlin; así, si me olvido vengo a aquí a buscarlas. Un abrazo, Miguel, y muchísimas gracias.

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  11. Muy interesante, Angeles. Seguiré esta serie con atención. Siempre recuerdo a mi abuela y a mi tía abuela como grandes conversadoras, y eso que procedían de un medio rural en el que no tuvieron acceso a ningún tipo de educación académica. Pero lo llevaban en la sangre, la capacidad de narrar. Es difícil hacer distinciones de género, aún cuando la neurología y otras ciencias demuestran que existen diferencias. Aunque también hay quién relativiza el concepto de género...
    Después de leer tu entrada he echado un vistazo a mi biblioteca y la mayoría son hombres. Sin embargo, en los últimos tiempos Marta Sanz y Sara Mesa se han sumado a la lista de autores españoles por los que siento interés. Creo que será cuestiónd de tiempo la "igualación"; España es una democracia joven y además en cuestiones de igualdad no ha ido pareja a la apertura polítca: es más joven aún.
    En cuanto a la lectura, la mayoría de los grandes lectores que he conocido han sido mujeres. En el caso de hombres, no sé porqué, tendían más a embrollarse y ser pedantes. Esto, claro es mi experiencia personal: comparto más mi pasión por leer con que con hombres.
    Una anécdota. Buscando información sobre Sara Mesa me topé con una entrevista de un editor que se quejaba con cierta amargura de que hoy en día para publicar en España necesitas un perfil del tipo mujer mayor de treinta y cinco, de izquierdas y con cierto estilo atrevido-desenfadado-ácido. El hombre no veía marginación por ningún lado, lo que son las cosas.
    Perdona por el rollo.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Gerardo, me ha encantado tu comentario, y no parece ningún rollo. Estoy de acuerdo contigo. No sé si las peculiaridades cerebrales, genéticas y hormonales (eso es lo que apunta alguna neuropsiquiatra) son tantas como para diferenciar de manera ostensible a los dos sexos. Creo que tengo más en común, en el sentido intelectual, con hombres de mi medio que con mujeres del quinto pino. Por lo que cuentas de Sara Mesa, ademas, se prefiere a unas sobre otras. Bueno, la discriminación de la discriminación. Lo de que supere una edad lo vería lógico, no como norma fija, sino por lo del aprendizaje (aunque sí ya lo ha adquirido debería tener su oportunidad), las otras cualidades sí me parecen del todo absurdas. Lo que dices de tu abuela me recordó a mi madre, pues siempre me estaba contando cuentos y yo se los pedía para hacer cualquier cosa que me aburría, como comer el potaje (sin cuento no comía). Muchísimas gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  12. Buena reflexión. La verdad es que a mi nunca se me habría ocurrido dividir mis preferencias de lectura por el género del escritor-a. Supongo que a lo largo de mi vida habré leído muchos más libros de hombres que de mujeres, pero nunca he sido consciente de ello y, desde luego, de mujeres ha leído muchos y muy buenos. No sé si aportaré algo con mi comentario, pero es que el tema me ha parecido curioso y me ha dado que pensar. Un abrazo.

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    1. Por supuesto que aportas con tu comentario; me resulta de interés, porque veo que esa preferencia es inconsciente, tal y como me dijeron también en casa, pero es cierto que apenas leían a mujeres. No sé si es tanto por prejuicios, porque de quien hablo no es machista, sino quiza es más un problema de visibilidad y promoción. A los hombres se le publicitan y se les reconoce más. Por eso es más difícil que pasen desapercibidos. Muchísimas gracias por tu comentario, Manuel. Un abrazo.

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  13. De sobra conocida es que las mujeres son buenas en casi todo, tanto en pintura, como el literatura, en la ciencia y en casi todo. Pero siempre han estado a la sombra de los hombres. Casi siempre han sido invisibles. Ya es hora de que las mujeres salga a la luz. No digo que no haya buenas o malas en casi todo, los hombres también los hay buenos y mediocres , pero se les ha visto más. Algunas sobresalen y otras no. Las mujeres a lo largo de la vida, han demostrado ser más fuerte que los hombres aunque han pecado de débiles y sensibles. Me parece estupendo que saques este apartado para renombrar a las mujeres y hacerlas mas visibles. Un abrazo

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    1. Hola, Maria del Carmen, primero, agradecerte que te pases por mi blog. Sin falta te buscaré, para que podamos enriquecernos mutuamente con nuestros comentarios. Y te doy la razón en todo, hay muchas mujeres buenas en un montón de facetas, al igual que muchos hombres, y también las hay malas como ellos. Pero quizá a estos se les exija menos. Yo creo que somos fuertes pero los estereotipos nos educan para parecer sensibles y débiles en exceso. Muchas gracias por comentarme, Maria del Carmen. Un abrazo.

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  14. Muy interesante Ángeles tu entrada y los comentarios que se han suscitado.

    Me ha hecho reflexionar y me he dado cuenta de que no acostumbro a diferenciar ni a escoger mis lecturas porque el autor sea hombre o mujer, simplemente me gusta como toca los temas o no, pero sí que es cierto que mis autoras favoritas son mujeres.

    Los números que nos cuentas son claros, la presencia de la mujer es escasa en los premios y en las academias pero eso pasa en los más altos niveles de cualquier profesión, aun hay mucho camino por recorrer para que las mujeres seamos visibles.

    Me identifico con tu definición de feminista, yo creo en la igualdad de ambos sexos así sin más, con nuestras diferencias pero iguales siempre. Y creo que es importante que nuestra visibilidad la hagamos reconociendo que somos diferentes, ni mejores ni peores, somos distintas y nos gusta serlo.
    Voy a leer ese post que recomiendas a Rosa y con tu permiso me quedo por aquí.

    Un saludo

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    1. Hola, Conxita, bienvenida a mi blog y, para favorecer el intercambio, te buscaré en cada entrada nueva que publiques.
      Me imagino que lo ideal sería leer sin pensar si el autor es hombre o mujer. Es cierto que seguimos siendo minoría en puestos importantes y que en literatura nos promocionan menos, aunque intuyo que somos más en estas tareas, tanto en lecturas como en escrituras. Por eso, no deja de sorprenderme cuando investigo en cómo está el panorama y las cifras me devuelven una realidad poco favorecedora.
      Respecto al feminismo hay mucha confusión; por un lado, el radical de los años setenta nos hizo un flaco favor y, por otro lado, los medios de comunicación quiza pusieron mucho el foco en ese tipo, en el más radical, y pervirtieron el término, alejando a hombres y a mujeres de identificarse con él. Tenemos que volver a asumirlo, porque no hay otro para denominar la igualdad entre los dos géneros. Hasta que no se invente otra palabra, no hay más.
      Y tienes todo mi permiso, porque es todo un honor, que te quedes en mi blog. Un abrazo, Conxita.

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  15. Tienes desde hoy una seguidora incondicional a esta sección.
    En diciembre del año pasado me dio por hacer una estadística de mis lecturas, analizaba muchas variables y una de ellas era el sexo de los escritores. Para mi consternación me di cuenta que las escritoras eran minoría en mis lecturas y hasta reflexioné sobre ello.
    No creo que haya una literatura para mujeres y otra distinta para los hombres, aunque bombazos comerciales como las sombras de Grey no han ayudado nada a esa pretendida igualdad, las cosas como son.
    Respecto a tu contribución para iluminar el talento femenino (algo muy loable) te comentaré que, desde un punto de vista antropológico, el cerebro de la mujer se adaptó antes que el del hombre para expresar ideas más complejas, es decir, para comunicarse. Cuando nuestros ancestros vivían en cavernas el macho se encargaba de cazar y para ello no necesitaba un lenguaje elaborado, mientras que el cuidado de la prole, la recolección de frutos y la elaboración de algunos utensilios, tareas que recaían sobre las mujeres, requerían un repertorio de vocablos más complejos.
    Perdona, ahora soy yo la que me extiendo con detalles técnicos.
    Gracias por esta preciosa entrada y estaré expectante a próximas publicaciones.
    Un beso.

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    1. Hola, Kirke, bienvenida: cuando me inicié en la lectura más seria me inicié con hombres, porque eran los que estaban en mayoría en los libros de textos y predominaban también entre mis amigos mayores que me prestaban libros. Luego, no sé por qué me fue interesando la literatura de mujeres. Fui a ellas por curiosidad. Y luego cada una, por su manera de priorizar las historias en sus novelas, me condujo a otra siguiente. Muchas veces, no obstante, he leído libros de hombres premiados y cuando he acabado, mi gesto de incredulidad en algunos galardonados hubiera sido digno de fotografiarse. Como en todo, hay muchos intereses creados y la calidad no es la que prima siempre. No importa que detalles los aspectos técnicos (me da que compartimos profesión y nos salen sin querer: en mi caso, como te dije, es una deformación), estoy de acuerdo con el proceso de hominización que cuentas y en que el logro del lenguaje articulado se produjo en el campamento (cómo no voy a estar de acuerdo si tengo dos enormes temas en este blog, explicando esos aspectos que comentas) . Aunque siempre me gusta que los nombren, por eso te lo agradezco, porque es bueno que los lean muchas personas. Muchísimas gracias por comentarme, Kirke. Un beso.

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  16. Mira que eres valiente, chiquilla. Te has metido en un berenjenal interesante y antiguo. Que somos diferentes es ya una evidencia científica, otra cosa es el alcance que se le de a ese hecho. Recuerdo ahora a Marvin Harris en su libro “Vacas, cerdos, guerras y brujas” cuando hablaba del movimiento de liberación de la mujer que promulgaba que “la anatomía no es el destino”, dando a entender que las diferencias innatas no servían para justificar la desigual distribución del poder y los privilegios entre hombres y mujeres (pág.79). Ahora sabemos que, aunque la biología no justifica esas diferencias, sí nos predispone hacia ciertas conductas, pensamientos y modos de ser, y, claro, eso se materializa también en el arte. Las diferencias están ahí y el resto del argumento es una cuestión estrictamente personal.
    Lo que sí tengo claro es que me encanta visitar tu blog, porque despierta, sacude, convulsiona y hasta abofetea. Ánimo con esa nueva sección que, de seguro, no nos dejará indiferentes, ya lo estás viendo. ¡Un abrazo de gigante!

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    1. Hola, Sasa, bienvenida a mi blog, respiro de la emoción, releo y busco una respuesta: No sé si lo dejé claro, pero utilicé el ejemplo de la diferencias biológicas (aunque espero no haber incidido mucho en ellas) para llegar a la conclusión de que a la luz de esas peculiaridades no hay nada que justifique que la mujer no tenga la misma relevancia literaria que el hombre. (No estoy diciendo tampoco que lo supere). Hace un siglo se podría comprender debido a cómo se estructuraba la sociedad; pero desde hace unas décadas, o en instituciones relativamente jóvenes como los Príncipes de Asturias, no se comprende que ella esté en segundo plano. Algo sigue habiendo, en nosotras mismas y en los poderes, que todavía nos lleva a privilegiar el papel de ellos. Creo que si contribuimos, todos pero especialmente nosotras, al reconocimiento de la mujer intelectual y escritora estamos echando una mejor visión sobre la mujer en general y eso facilitará un respeto mayor en todas las esferas.
      Muchas gracias por leer mi blog, cada visita tuya la recibo con alegría. Un gran abrazo.

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  17. Hola, Ángeles.
    En primer lugar, decir que ojalá más gente tuviese la capacidad para entender este artículo en el que analizas de forma tan crítica, completa y equilibrada una realidad más de la desigualdad de género.
    La invisibilización femenina es un hecho que muchos se empeñan en negar, pero a las pruebas nos remitimos, especialmente a través de las estadísticas que nos muestras, para dejar constancia de que todavía queda mucho camino por recorrer.
    Siempre me ha molestado percibir que en las antologías literarias existe con demasiada frecuencia un número mucho mayor de autores masculinos que femeninos; eso si en dichas antologías se dignan a incluir a alguna mujer escritora.
    Supongo que a nivel neurológico el cerebro de un sexo y otro funcionará de forma diferente, pero de lo que no cabe duda es de que en muchos sentidos ambos están igual de capacitados, por lo que la literatura no es una excepción.
    Creo que lo de los concursos literarios destinados a mujeres específicamente se han hecho con buenas intenciones, pero no sé hasta qué punto son favorables para solventar el problema.
    En fin, que se debe seguir luchando para que se reconozca la valía de las mujeres en cualquier campo: ciencia, filosofía, literatura, etc. Vamos poco a poco, pero vamos, que es lo importante.
    Enhorabuena por esta interesante publicación.

    PD- ¿Cuántas veces habré escuchado/leído a mujeres usando palabras como "polla", "coño" o "follar"? Por mucho que digan, los vocablos sí que son, sin excepción, de todos y todas.

    Un saludo,
    Sofía

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    1. Comparto tus observaciones. Respecto a los certámenes literarios que menciono, en mi isla también hay uno que se celebra cada año, pretenden fomentar el feminismo pero en una sola dirección. Quizá no tenga mucho sentido si va dirigido a mujeres solo pues el feminismo es tarea de ambos géneros.
      Cierto que los vocablos son de ambos. No tendríamos que tener tanto miedo de usarlos si queremos conseguir un efecto determinado en la escritura.
      Un saludo, Sofía. Encantada de verte por mi blog.

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