Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.

31 de julio de 2017

Orquídeas y otras flores (fotos, nada más)


¡Hola!, esta vez presento una exposición bloguera de fotografías dedicada a las flores. Las dejo así, sin texto. No le encontré el sentido a acompañarlas de letras, puesto que tampoco me sé el nombre de cada flor.
Aconsejo pinchar encima para verlas mejor (se agrandan), sobre todo si se ven desde un móvil, puesto que, si no, se apreciarían muy desproporcionadas (se alargan).


30 de junio de 2017

Situaciones de aprendizaje. (Relato)



Lunes, 19 de abril, a las 13:18

Evidente: este hombre no servía para aquello. Desde mi pupitre de guardia lo oía desgañitarse en ese momento, y en todas las ocasiones que me tocaba vigilar el edificio de la ESO. Imaginaba que el griterío de la clase, y los chillidos exasperados del profesor, se escapaban en forma de humo denso y grisáceo por debajo de la puerta, por los goznes que la unían a la pared y  por las ventanas que daban al aparcamiento de atrás; suponía que alcanzarían a los alumnos que practicaban ejercicios en la cancha; a los profesores que, aprovechando unos minutos de la hora complementaria, se tomaban el café para reponer fuerzas; al personal laboral de conserjería y a la mujer de la limpieza, quien, sobresaltada, seguro que emitía un respingo y se le caía el palo de la fregona. Hasta a los visitantes ocasionales que iban a recoger su título de bachiller les rodearían los decibelios desmesurados; quizá tuvieran que pedir un corrector para rectificar el fallo que cometieron al rellenar el formulario, por distraerse.
Mucho ruido y pocas nueces; perro ladrador, poco mordedor.
Yo intentaba, desde el cambio de hora, concentrarme en la corrección de los exámenes; resultaba imposible. Ya había suspendido a dos alumnos que eran buenos estudiantes. Tuve que dar marcha atrás y volver a leer los ejercicios. 
Se oían ruidos de mesas y sillas movidas con violencia. Hasta me pareció escuchar a alguien que imitaba los sonidos de un animal, un perro o un cerdo.

1 de mayo de 2017

La casa por la ventana. (Relato)


Prólogo: en vista de alguna confusión he de destacar que este relato es literario, ficticio. Todo parecido con seres vivos o muertos es purita casualidad y la primera persona es solo un recurso (no retrata mi vida ni se me ocurriría hacer tal cosa).

__________________________

Llevo días cansada, más achacosa que nunca. Podría enumerar una larga retahíla de dolores: de espalda, rodilla, el codo del brazo derecho, la mano del izquierdo, la cabeza que se va una y otra vez. Esta no duele, simplemente noto que huye y deja un vacío. Tengo anemia y quizá es por lo que sufro de ese hueco entre las ideas cuando quiero expresar algo. No creo que sea presa del Alzhéimer todavía.
La semana pasada me caí, menos mal que fue en el descansillo que da a mi vivienda. La vecina se alarmó porque a mi alrededor se esparcieron los paquetes que cargaba y me quedé tendida en el suelo. La mujer, quien por la pinta parece mayor que yo, osó regañarme: que cómo me atrevía a llevar tantos bultos y por qué no dejaba que me ayudaran mi marido e hijos. Me gustó que me pelease como si yo fuera una niña pequeña: me sentí querida y noté que alguien nuevo se preocupaba por mí.

20 de abril de 2017

La Palma en pocos días (fotos y texto)



12/04/2017

En el barco el tiempo camina como una tortuguita coja; se desliza lento lento. No es lo mío viajar en este medio, ni con dos biodraminas logro estabilidad. Las compré sin cafeína para dormir, sabiendo que no podría leer; pero no me ha venido el sueño, con los ojos cerrados solo he logrado ver figuras deformadas y corregir mentalmente la escena principal de mi último relato. No me va a servir; cuando me ponga a reformarla no recordaré lo que he pensado.
Solo he podido ver fotografías en 500px, en los ratos que he abierto los ojos y sacado la tableta.
Desde donde estamos (mi marido y mi hijo me acompañan) se oye al fondo ruidos de niños jugando. Me llega también algunas palabras de una conversación sobre la belleza de cada isla: algunos tópicos se dicen.
A las doce y media de la noche llegamos al apartamento rural, en El  Paso.

23 de marzo de 2017

Por Fuerteventura (fotos, casi nada más)

Estuve a principios de los noventa y no regresé más. En aquella ocasión el viento incesante hizo que termináramos por recluirnos en el apartamento. Esta vez gozamos de un tiempo más apacible y de unas cuantas buenas comidas. Recomiendo tres lugares, una cazuela de pescado en Jandía, cerca del faro; en el Cotillo, en cualquiera de los bares de pescado que hay por allí y en Corralejo, donde abunda una buena oferta de restaurantes.
Aquella vez estuve quince días; ahora, en Carnavales, cuatro. Casi fue suficiente.
Es una isla que tiene su belleza, si gusta la aridez y la playa. Confieso que yo me inclino más por otro paisaje, más verde y húmedo.
No voy a escribir una guía del lugar. Solo imágenes de esta tierra seca, y algo dura para vivir, y algunos comentarios del lugar.


En el municipio de la Oliva está La casa de los Coroneles, una mansión construida en la segunda mitad  del siglo XVII. Era la residencia oficial del coronelato, el poder que dominó militarmente la isla.  Desde 2006 el espacio de dedica a actividades culturales. Este lugar no me llamó la atención, sí, en cambio, las ruinas que había a sus alrededores, como ese resto de edificio que se veía al fondo y que es la primera imagen de esta entrada.